La República Democrática del Congo (RDC) enfrenta el brote de ébola más letal registrado en su historia, una emergencia sanitaria que ya ha superado a la epidemia de 2018-2020 y amenaza con convertirse en una de las más graves a nivel mundial. Las autoridades sanitarias han confirmado 4.945 casos y al menos 2.325 muertes, mientras la enfermedad continúa propagándose con rapidez por el este del país.
El brote, detectado inicialmente en la provincia de Ituri, se ha extendido a otras cinco provincias y es causado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola. A diferencia de otras variantes, esta cepa no cuenta con una vacuna ni con un tratamiento aprobado, aunque actualmente se realizan ensayos clínicos para evaluar posibles vacunas y terapias.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que la epidemia atraviesa una fase de transmisión intensa. La propagación se ha visto favorecida por el retraso en la detección de los primeros casos, la violencia en las zonas afectadas, la desconfianza de parte de la población hacia las autoridades sanitarias y un sistema de salud debilitado por la falta de recursos. Además, un alto porcentaje de los contagios no está vinculado a cadenas de transmisión conocidas, lo que dificulta contener el virus.
De acuerdo con la ONU, el brote está cobrando la vida de una persona aproximadamente cada 30 minutos. Aunque más de 1.000 pacientes se han recuperado, cientos permanecen hospitalizados y los equipos médicos enfrentan dificultades para acceder a comunidades afectadas por conflictos armados y desplazamientos de población.
La OMS declaró esta emergencia como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional y ha solicitado un mayor apoyo de la comunidad internacional para reforzar la vigilancia epidemiológica, ampliar el acceso a la atención médica y acelerar el desarrollo de vacunas contra la cepa Bundibugyo.
Con información de AP News.-









