La Guaira intenta reactivar su economía a dos meses de los terremotos, sin turistas y entre escombros

De los cerca de 7.000 comercios que operaban antes del desastre, solo 1.752 permanecen activos. Los establecimientos que lograron reabrir trabajan con pocos clientes y muy por debajo de su capacidad.

A dos meses de los terremotos que golpearon Venezuela el pasado 24 de junio, el estado La Guaira intenta recuperar lentamente su actividad económica. Sin embargo, la ausencia de turistas, la destrucción de miles de comercios y la pérdida de viviendas mantienen a la región en una situación crítica.

Antes del desastre funcionaban cerca de 7.000 establecimientos comerciales en la entidad. Un primer censo presentado por el gobernador José Alejandro Terán determinó que apenas 1.752 continuaban operativos, lo que representa aproximadamente una cuarta parte de los negocios existentes antes de los sismos.

Reabrir tampoco significa haber regresado a la normalidad. Una encuesta de la Cámara de Comercio de La Guaira registró una caída del 80 % en los ingresos del sector productivo. Otros estudios indican que más del 70 % de los establecimientos trabaja a menos de la mitad de su capacidad.

La situación es especialmente difícil para el turismo, uno de los principales motores económicos de la región. Más de 15.000 personas trabajaban en actividades relacionadas con este sector, pero la llegada de visitantes prácticamente desapareció después de la tragedia. Las restricciones en balnearios de zonas como Macuto y Caraballeda también dificultan la recuperación.

Los comercios que permanecen abiertos dependen ahora de una clientela diferente. Funcionarios, rescatistas, militares y familiares que continúan buscando a sus seres queridos sustituyeron temporalmente a los turistas que solían bajar desde Caracas durante los fines de semana.

En mercados, restaurantes, bodegas y pequeños establecimientos, los trabajadores intentan mantener sus puertas abiertas pese a la reducción de las ventas, la pérdida de mercancía y la ausencia de muchos de sus antiguos clientes. Algunos comerciantes también perdieron sus viviendas, familiares o empleados durante los terremotos.

Otros sobrevivientes han encontrado formas improvisadas de regresar al trabajo. En los campamentos de damnificados se han instalado pequeños puestos de manicura, fisioterapia, venta de alimentos y otros servicios, muchos de ellos levantados con materiales recibidos mediante donaciones.

El impacto económico podría extenderse durante meses. El economista Asdrúbal Oliveros estima que la actividad económica de La Guaira podría contraerse entre un 55 % y un 70 % durante el tercer trimestre de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior. El Banco Mundial, por su parte, calcula en 4.982 millones de dólares los daños directos ocasionados en la entidad.

El Gobierno regional anunció un programa de financiamiento por 20,5 millones de dólares para apoyar a unos 2.300 comercios, emprendedores y pequeñas y medianas empresas. También prometió reconstruir la infraestructura turística de las playas, aunque los comerciantes advierten que la recuperación será lenta.

Entre edificios dañados, mercados provisionales y calles donde continúa la remoción de escombros, La Guaira vuelve poco a poco al trabajo. Por ahora, más que una recuperación económica, cada negocio que levanta nuevamente su santamaría representa un esfuerzo por sobrevivir y mantener viva a una comunidad profundamente golpeada por la tragedia.

Fuentes: EL PAÍS⁠, El Diario