Mantener la tradición de comer pescado durante la Semana Santa en Venezuela implica en 2026 un gasto que puede variar significativamente según el tipo de producto y el lugar de compra, con precios que oscilan entre $2 y $10 por kilo, de acuerdo con reportes de mercado recientes.
Datos publicados por el portal especializado Banca y Negocios indican que el pescado más económico puede encontrarse desde aproximadamente $2 por kilo, mientras que opciones más demandadas o procesadas pueden superar los $10 por kilo en mercados urbanos.
En bolívares, reportes del diario 2001 Online señalan que especies como jurel, roncador o carite se ubican entre 300 y 1.500 bolívares por kilo, mientras que pescados de mayor valor comercial, como el pargo o el atún, pueden superar los 3.000 bolívares por kilo.
Aumento por la temporada
La demanda de pescado aumenta de forma sostenida durante la Semana Santa, una tradición arraigada en la cultura venezolana. Según el medio regional El Oriental de Monagas, las ventas de pescado pueden incrementarse hasta 30% durante este periodo, lo que ejerce presión sobre los precios.
Además, el portal económico Gerente reportó que durante la Cuaresma de 2026 algunos productos del mar registraron incrementos de hasta 14%, impulsados por factores como costos de transporte, inflación y variaciones en la oferta.
Diferencias según el punto de venta
El costo también depende del lugar de compra. De acuerdo con el portal Noticia058, en operativos gubernamentales y ferias populares se pueden conseguir opciones más accesibles, con precios que rondan los 350 bolívares por kilo en especies como coporo o palometa.
En contraste, pescaderías privadas y mercados urbanos suelen manejar precios más elevados, especialmente en productos frescos fileteados o especies de mayor demanda.
Impacto en el consumo
Aunque la tradición se mantiene, el contexto económico ha llevado a muchas familias a adaptar sus hábitos de consumo. Entre las estrategias más comunes destacan la elección de especies más económicas, la reducción de porciones y la búsqueda de alternativas en mercados populares.
A pesar de ello, el consumo de pescado en Semana Santa continúa siendo una práctica extendida, vinculada tanto a creencias religiosas como a costumbres culturales profundamente arraigadas en el país.
Fuentes: Banca y Negocios; 2001 Online; El Oriental de Monagas; Gerente; Noticia058.









