¿Por qué se desbordaron con tanta fuerza los ríos en Mérida?

Imagen: El Estímulo/AFP

Durante los últimos cinco años en Venezuela han ocurrido eventos climáticos extremos –al menos uno por año– que están asociados, principalmente, a las precipitaciones, es decir, ríos que crecieron tras haber recibido lluvias importantes en su cuenca y se desbordaron dejando a muchas familias afectadas, pérdidas económicas y de infraestructura, desaparecidos e incluso víctimas fatales.

En el 2021 fue la tragedia de Tovar, en el estado Mérida, la que puso en vilo a la región y al país, ante un cuadro dramático que otra vez azotaba al valle del Mocotíes y dejaba varias pérdidas humanas. Un año después, en octubre de 2022, el paso del huracán Julia por el mar Caribe detonó la crecida de la quebrada Los Patos y produjo la tragedia de Las Tejerías, en el estado Aragua, considerada la más devastadora de la última década.

Las lluvias de mayo del 2023 afectaron varios centros poblados del piedemonte trujillano, siendo la ciudad de Monte Carmelo la más afectada de esa temporada con decenas de familias damnificadas. En el 2024 fue en el oriente del país donde se posó la amenaza y el paso del huracán Beryl dejó grandes afectaciones en Cumanacoa, estado Sucre, tras causar la crecida del río Manzanares.

En 2025 se escribe un nuevo capítulo en la historia de los desastres ambientales de Venezuela, y es el páramo andino su protagonista. Para entender los factores ambientales que lo condicionan, El Estímulo conversó con el geógrafo de la Universidad de Los Andes (ULA), Gustavo Páez, quien es también magíster en ordenación del territorio, profesor titular de pre y postgrado de la ULA y miembro activo del Centro de Investigación en Gestión Integral de Riesgos (CIGIR) desde el año 2008.

-¿Por qué ocurrió esta crecida?

-Entre los trópicos se produce y mueve permanentemente una masa de nubes a la que los meteorólogos llaman Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT). En el mes de junio, esa masa de nubes cargadas de agua está sobre una buena parte del territorio venezolano y produce lluvias. Esto coincide con el paso de algunas ondas tropicales (focos de lluvia que se suelen formar sobre los mares y océanos y se desplazan con el viento) provenientes del océano Atlántico y que, al pasar por el país, también producen lluvias.

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Ondas tropicales provenientes del Atlántico oriental, entrando al Caribe por las Antillas Menores el 21 de junio, tres días antes del evento. Fuente: Earthnullschool

Como resultado de alguno de estos procesos naturales, en una buena porción de los Andes venezolanos se concentraron lluvias intensas durante la segunda mitad de este mes. El 24 de junio se registraron entre 30 y 35 milímetros de lluvia, es decir, en un solo día llovió una cuarta parte de lo que suele llover en junio en esa zona. Eso saturó los suelos, activó quebradas intermitentes y aumentó el caudal de los ríos principales de forma considerable, haciendo que se desbordaran.

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Centro de baja presión atmosférica (lluvias concentradas) entrando al tramo central de la cordillera andina venezolana desde Colombia el 24 de junio. Fuente: Earthnullschool

El gran volumen de agua que fluyó a nivel superficial y subsuperficial por todo lo que llovió, más los sedimentos y rocas acumulados que fueron transportados por esa agua, permiten armar el rompecabezas de los detonantes del evento.

-¿Hay antecedentes de un evento similar?

Sí. Se sabe de un antecedente, también en el mes de junio, en el año 1993. Al igual que en esta oportunidad, se activaron los tres ríos principales que nacen en el páramo andino-merideño: el Chama, el Motatán y el Santo Domingo, y hubo cerca de 345 damnificados, según fuentes hemerográficas de entonces.

En esa oportunidad no solo se vio afectado el páramo merideño, sino también la zona baja de la cuenca del Chama, específicamente la ciudad de El Vigía. Las pérdidas económicas que estimaron las fuentes locales de esa época fue de 500 millones de bolívares.

Es muy importante considerar los antecedentes de estos eventos, pues donde haya ocurrido una crecida, va a volver a ocurrir en el futuro, y en la medida que el evento sea más lejano en el tiempo, las probabilidades de ocurrencia del próximo aumentan.

-Si la lluvia que produjo este evento fue similar a la de ese antecedente, ¿por qué esta vez fue más grave?

-Porque hace 32 años existía menos vulnerabilidad. En ambos eventos la lluvia se comportó más o menos de la misma forma, pero en 1993 la población era más reducida, las actividades agrícolas, quizás, menos extendidas y existían menos infraestructuras de distintos tipos que hoy. Es decir, había menos vulnerabilidad.

La amenaza fue la misma, pero la vulnerabilidad actualmente es mayor, por eso el evento es más significativo.

-Las crecidas recientes más importantes de los Andes venezolanos han ocurrido en el valle del Mocotíes (Tovar, Santa Cruz de Mora, Zea y Bailadores). ¿Por qué esta vez fue en el páramo?

-Cuando comienza la temporada de lluvias, no se puede predecir cuál cuenca resultará afectada por una crecida. Esta vez la lluvia se concentró en el páramo y se dieron las condiciones meteorológicas para un evento como el de 1993.

Llovió por varias horas continuas y en simultáneo en las cabeceras de tres grandes sistemas hidrológicos, como son los ríos Chama, Santo Domingo y Motatán, por eso el desastre se concentró en los páramos y en los valles altos de Mérida, pero también de Trujillo, pues, aunque el río Motatán nace en territorio merideño, drena en mayor medida por las vertientes (montañas y terrenos inclinado por donde escurren los cuerpos de agua) del estado Trujillo antes de desembocar en el lago de Maracaibo.

-La vegetación boscosa de casi todo el páramo es muy pobre, pero, al menos hasta Cacute, hay bosques nublados. ¿Tuvo algo que ver la deforestación de esos bosques en este evento?

-Es necesario ir a campo y, además, comparar imágenes satelitales para saber si la deforestación aumentó. En caso de que así fuera, es un aspecto que aumenta la peligrosidad de la crecida, pues cuando se elimina la vegetación boscosa y se deja el suelo desnudo, el agua escurre con más facilidad, adquiere más velocidad y erosiona con más fuerza. Además, los restos de esa vegetación, las rocas que son removidas del suelo desnudo y todos los demás sedimentos se incorporan al río y alimentan al flujo combinado de agua y sólido, haciéndolo más peligroso.

Una vertiente desprovista de vegetación no puede asimilar cantidades importantes de agua. En la medida que exista más vegetación en una vertiente –especialmente arbórea– se amortiguan las crecidas.

-¿Se pudo haber evitado?

-Aunque un evento como este no se puede predecir con mucho tiempo de antelación debido a todas las variables que involucra y que lo hacen tan complejo, sí se pueden hacer pronósticos sobre cuánto y dónde va a llover. Actualmente existen herramientas y métodos muy sofisticados para ello.

Es imprescindible contar con una buena red de estaciones meteorológicas e hidrológicas que pueda hacer una captura de datos efectiva que ayuden a entender cómo se está comportando la atmósfera. Esa red existió y tenía puntos de control en todo el eje andino. En lo personal, desconozco el estado actual de esa red.

Lo cierto es que esa captura de datos es fundamental para el monitoreo y estudio de los fenómenos meteorológicos e hidrológicos.

-¿Cómo deberían ser esas estrategias?

-En Venezuela nos hemos inclinado principalmente a reforzar las respuestas post-evento, pero existe un binomio importante al cual hay que prestarle más atención: la prevención-mitigación.

En lo que respecta a estos temas, nos caracterizamos más por ser una sociedad post-mortem, por lo que es necesario trascender esa realidad. Para lograrlo hay que invertir tiempo, recursos y capacidades en medidas y/o acciones de reforestación, educación ambiental, así como actualizar y poner en práctica el ordenamiento territorial y la gestión de riesgos socionaturales. Hay que hacerlos más sostenibles. De esa forma, seremos una sociedad que tenga siempre en cuenta las amenazas latentes que moran sobre nosotros y las vulnerabilidades de las que somos sujetos.

Con información de El Estímulo